Fungiblue y su bota paseadora

Siempre veo a Macaco, pasar en su carro anaranjado, maneja desordenado, parece que no ve bien, el mono pardo. Le gusta trepar montañas, atravesar la ciudad pavimentada, al lado del árbol lo estaciona, para que con la brisa lo limpien las hojas. También tiene una rana, de plástico y delgada, suele pasear en ella, cuando su carro cansado se encuentra.

Le dije que me llevará a deambular, el amablemente me quiso colaborar, al subirme en el auto descubrí, que soy muy grande para en el ir. Me ruboricé, quería ser un hongo que viaja en el carro aquel, pero soy grande para el, así que más bien en la bota rondare.

Luego vi una bota en un armario, me imaginé en ella paseando, no necesita gasolina ni electricidad, se mueve cuando aburrida está y se marcha sin llevar a su par.

Así que sobre ella me ubiqué, lleve una cobija para el frío también, esperé con emoción, que saliera de paseo el día de hoy. Fui afortunado, no tuve que esperar tiempo desmesurado, tras algunos minutos empezó a avanzar y encontré muchos animales para saludar: una hormiga café, un ciempiés azul pastel, una abeja voladora y una zanahoria con gafas esplendorosas; un botón solito estaba, alguien lo perdió sin extrañar su usanza, seguramente servirá para un suéter, lo lleve para darle un uso conveniente.

Cuando a casa regresé, tome tela y un atuendo ejecute, lo decoré con aquel botón, que me recuerda que los sueños realidad se pueden hacer hoy. Yo no me rendí, busque soluciones porque en el carro naranja no podía ir, ahora con alegría puedo decir: Salí de paseo y me divertí.

Cuando algo no salga como esperas, no bajes la cara con tristeza, seguramente algo bueno cerca habrá, que debes con constancia buscar.

Fin

Copyright © 2019 Margarita Palomino
Todos los derechos reservados- All rights reserved


Diseño @marpa es un regalo de @iaberius