¿Manzanas?

Una a una bolitas verdes, formarán algo sorprendente, eso piensa Marpa sonriente, que las contonea formando una estructura fuerte. Se organizan de manera exacta, para que no se caigan con las distancias, no llevan pegamento de ningún color, tampoco hilos de corta dimensión.

—¿Serán manzanas?, también podrían ser alcaparras— se pregunta el zarigüeyo que examina el árbol con detenimiento; un mordisco lanza y se cae la estructura elaborada, el macaco asoma la cara y sonríe por la desordenada.

Marpa empieza de nuevo, porque jamás hay que rendirse ante raros acontecimientos, el zarigüeyo feliz colabora, mientras Waldo sobre la alfombra ronca.

Es un árbol de navidad, parecido al que en tu casa está, le faltan luces de colores, pero no había bombillos ahorradores y Marpa protege el planeta sin contemplaciones.

Cuando la navidad llega, el árbol se contonea sin cautela, —¡está temblando!— grita el zarigüeyo y Marpa abraza a su perro viejo. Entonces como si fuera un volcán, deja salir de su interior amor y paz, también se siente olor a amistad y un toque de solidaridad.

Todos sonríen, no necesitan regalos porque están felices, lo material siempre será divertido, pero alegra más los afectos bonitos. El árbol que Marpa construyó, fue hecho con amor y dedicación, tanto cariño llevaba en su interior, que se rebosó, dejando salir sentimientos de rojo color.

La época de Navidad, es para compartir y disfrutar, es para amar a quien al lado está y repartir abrazos llenos de sinceridad.

Fin


Hoy mi corazón y el de todos mis compañeros de cuentos, se rebosa de cariño y agradecimiento hacia ustedes, por todo lo maravilloso que me han entregado este año, feliz navidad, felices sonrisas, felices sueños queridos amigos de Colombia y el mundo.

Créditos
©2018 Margarita Palomino
Todos los derechos reservados


Diseño @marpa es un regalo de @iaberius

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