La camiseta triste

Era una camiseta sin gracia, pálida y sin adornos que la alegraran. Pobre camiseta triste, no tiene rostro, ni una sonrisa que el ambiente anime.
¿ A quién se le ocurre inventar, prendas sin detalles ni de más?, quien la use se vera igual, sin rostro, sin una sonrisa que mostrar.

Le pondremos color negro, para que parezca petróleo en un desierto, no porque me guste la extracción, si no porque parece una buena comparación. El amarillo con lo oscuro, parece observarse suertudo, un poco de blanco se verá magno y pensaremos que la nieve ha llegado.

Tras un buen rato, de cortar colores y retazos, toma otra forma, ya no parece petróleo que de la tierra brota. Tiene orejas grandes, como los murciélagos de National Geographic, se le ve forma de mamífero, aunque no estoy segura de que será este bicho.

Unas manchas en el negro, harán que se vea más bello, porque parecerá mostaza, que se cayó cuando cenaba.

Unos últimos detalles, nariz grande y ojos gigantes, una boca pequeñita y la ternura llega sin medida.

El es Zeus, un animal de oscuro color, que revolotea en casa, cuando Fernanda lo trae en la mochila clara. A veces se orina, recoge las hojas que en el suelo habitan, Waldo mal lo mira, no le agrada su visita.
Zeus es un sobrino perro, que nos hace reír con su mal comportamiento, así que lo inmortalice en esta camiseta, que ahora lleva la novia de mi hermano puesta.

No se preocupen por Waldo, mi viejito tiene camiseta con su rostro malgeniado, aquí está de la mi hermano, que es verde como el prado.

Por la cara de Waldo, parece que no quedó simpático, él esta muy canoso y duerme todo el día por eso se ve perezoso.

Y es así como las camisetas toman vida, se convierten en una bella compañía, ahora Zeus paseará junto a Waldo, cuando mi hermano y su novia vayan tomados de la mano.

Copyright © 2018 Margarita Palomino
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