El monstruo del jarro

Lama glama anda buscando a su hermana, tras la búsqueda recuerda, que ella no vive cerca. Decide buscar a un amigo, pasa frente a un jugo y no bebe ni un poquito, se siente aburrido sin compañía, por eso es bueno tener amigos con sonrisas.

En la tarde regresa, con un alcaraván de plumas gruesas, él siempre ha tenido ojos amarillos, porque mira con detenimiento el sol pajizo. El pájaro se siente admirado, por el jugo de color rosado, se detiene a beberlo, pero ocurren cosas extrañas que le impiden hacer esto.

En el jarro se observan burbujas, que aparecen sin mesura, es un evento raro, porque no tiene gas como los refrescos que venden en otros lados. Las burbujas continúan, aparece un ser de mirada profunda, es el monstruo del jarro, que seguramente asustará a quienes vayan pasando.

Este monstruo, saluda a todos, parece amigable y asegura tener un mensaje. Saca algo del lado izquierdo, parece ser un manchón rojo fresco, lo contonea en su mano, mientras Lama glama y el alcaraván ponen cara de asombrados. Empieza a retraerse, desea volver a su mundo nuevamente, mientras desciende deja afuera su brazo, para que observemos lo que de su lado izquierdo a sacado.

Cuando ya no se ve su rostro, deja ir lo que sostiene de color rojo, es un corazón lleno de amor, que asciende con esplendor. La llama y el pájaro se emocionan, es bonito que haya amor a todas horas, un monstruo que se veía macabro, resulta ser un ser de sentimientos encantados.

Finalmente aparece en el vaso, un último mensaje maravillado, “más amor” dice en letras negras, porque los rencores no traen cosas buenas.

Fin

La violencia y todo acto que atente contra la vida, es totalmente repudiable. Estamos en este mundo, para respetarnos, amarnos y colaborarnos, es momento de dejar los rencores, es momento de más amor.

Copyright © 2019 Margarita Palomino
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